Adulto mayor: Una piscina puede ser la fuente de la juventud

en el 26 Jun 2019
  • Salud
  • Publicidad
  • events

Don Carlos López Andía natural de Lima, tiene 74 años y nada hasta tres veces por semana en las aguas temperadas de la piscina de la Academia Berendson de la ciudad de Piura, con el mismo entusiasmo y empeño que derrochaba cuando era jóven. No importa la estación del año, si el calor es sofocante o el frío lo entumese, está siempre puntual para su practica de natación que en su edad convierten a la piscina en una fuente de eterna juventud.

Los adultos mayores adeptos a este deporte no solo se lucen nadando en los estilos libre, espalda, pecho o mariposa. Con una constante disciplina, en determinados momentos estas personas alcanzan tiempos o distancias que a su edad no cualquiera podría lograr. La practica de la natación en el adulto mayor es ideal ya que al nadar no se producen ni tensiones ni golpes en las articulaciones, por lo que con frecuencia es indicado para cualquier persona, pero en especial para los que tienen problemas de osteoporosis. Al desarrollar la musculatura con ligera tensión, se ayuda al fortalecimiento, reduciendo considerablemente los riesgos de lesión en estas personas.

Don Carlos nos cuenta que siempre nadó, que empezó a nadar desde los 10 años y es que su deporte favorito. Aunque no fue muy constante en su practica durante su juventud, desde el año 2012 practica continuamente la natación, además de que tuvo problemas a los discos de su columna el médico le recetó hacer ejercicio, caminar y nadar. Llega caminando a la Academia Berendson, tres veces a la semana, para nadar una hora diaria, de 700 a 800 metros entre estilo libre y espalda ha hecho un hábito saludable y que el mismo reconoce lo mantiene "saludable y vivo".

“Moverse en la piscina da flexibilidad, balance y fuerza. El agua disminuye la gravedad, por lo cual el cuerpo pesa menos y hay un menor riesgo de caídas”, señala Juan Fernando Paiva, Médico Familiar - Médico Geriatra del Centro Médico Castilla.

Si el adulto mayor tiene lesiones en una rodilla o problemas de columna, el agua reduce la carga sobre los mismos. Si tiene una contractura muscular –explica Juan Fernando Paiva–, el agua relaja la zona afectada. También ayuda a la rehabilitación tras sufrir males medulares o de la columna, remarca.

Los geriatras también destacan que nadar combate la bronquitis crónica, pues amplía la capacidad respiratoria y de ventilación de los pulmones. A veces, la salud yace bajo el agua.